domingo, 8 de junio de 2008

Los toros, desde la barrera

Día 9 de junio, plaza de toros de San Sebastián. Reunida la cuadrilla del Larry, maestro matador de sobra conocido, banderillero "el niño del Zumito", picador Nocturno de JamónCon, doblador retirado Elbati y servidor de apoderado--, se disponen a entrar a la plaza, a fin de que el maestro se encierre con el mayor número de toros (o similar) posibles.

El maestro a día de hoy pasea mucho por la plaza, saca el capote, da algún pase, despista y mata, aunque a veces, se le acumulan dos toros al tiempo y busca el burladero.

La tarde puede resumirse en tres plazas y otros tantos astados, el primero "Conocidito", negro azabache, mas bien cornicorto, sale al tiempo que "Acompañante" jabonero y astifino, el maestro prefiere darse un paseíllo a ver que encuentra.

Al maestro no le interesa, deja al par con el picador, que recibe embestidas de Conocidito. El resto de la cuadrilla, mirando desde el burladero. El maestro de paseíllo, la cuadrilla de miranda.

Por el camino, el maestro parece encontrar algún toro de excesivo tonelaje, ni arranca, ni entra al trapo, el maestro pega pases, no cornea mucho mas bien pasa del capote.

Dada la situación el maestro se pierde en no se sabe donde.

La cuadrilla pone pies en polvorosa. El picador acompaña a los astados a los toriles, se acaba la tarde sin pena ni gloria.

domingo, 1 de junio de 2008

Sabado, 24 de mayo de 2008. Farra por Donosti. Testimonio segun el santo Larry

Dios cómo tenia el estómago. Comida familiar, empacho de 30 euros el plato ( y del bueno), y posterior cena en un chino con los colegas (a la que por supuesto no fui). La cosa es que no tenia ningunas ganas de cenar despues del apreton de mediodia. Tampoco me atrevía a salir de farra sin comer nada, porque años atrás el ron y el ayuno no se llevaban muy bien con mis fluidos estomacales. No se en este caso cual de ellos hacia de diablo y cual de angelito, pero el caso es que no poder siquiera echar la pota a gusto en toda una noche, no fue muy agradable que digamos. Y menos para mi compañero de habitación (Jamtxis) en el Hostal Tahití en Salou (que mítico dios mio). Cuatro horas con aullidos, gritos, mucha gente que no pudo dormir. Nos hospedábamos en la primera planta, y los otros dos mocordos (Lord y Paco) en la cuarta. Pues ni tres plantas de diferencia fueron suficientes para no oir los rugidos del lobito Larry. En cualquier caso, hacia las 7 de la mañana salí del baño dando tumbos. Jamtxis seguía sentado en la silla de la terraza sin poder dormir, y me pregunto que tal estaba. Yo le respondí, amigablemente, algo así como: "ueieusi eieusie siesu seis iesssiee... " (creo que fueron más eses, pero tengo lagunas) y para acabar, una frase lapidaria: "MAÑANA SOLO CERVEZA". Me tiré todo lo largo que era sobre la cama, y me quedé sopa. Encima no pillé con ninguna fémina. Un puto desastre de noche. Moraleja: No bebáis ron sin haber cenado con fundamento.


Pero ni esas historias estrambóticas pasadas bastaron para que, por lo menos en un principio, yo volviera a beber ron (y tanto que bebí, no te jode, sólo faltaría) sin haber cenado. Por suerte, la comida había sido lo suficientemente voluminosa, que pude pasar toda la noche bebiendo sin problemas con mis amigos. Sí, amigos por increible que parezca, todos bebimos. Cánticos regionales, ligera exaltación de la amistad, las inevitables lagunas. Lo justo sin llegar a extremos pasados potativos, pero sin llegar a abrazos excesivos que rozan lo cursi y lo jodidamente necesitados que estamos.

Ahi estabamos como de costumbre, en el O'Briens hacia las 23:00 sentados al lado del baño, con unas copas. Estábamos acompañados por una exquisita música country, que conforme iba avanzando el alcohol por nuestras venas, te hacía sentirte el mismísimo John Wayne en el oeste queriendo comerte el mundo. Un par de copas y alguna anécdota quedaban ensombrecidas por las pitufinas que cada poco tiempo iban sucediéndose de dos en dos al baño. Llegó la hora de marcharse, esa noche prometía.

Y así fue. Como es de esperar no recuerdo bien el orden de bares ni a todas las féminas a las que les dí la brasa (término que suena mal, pero que a mi me mola emplear, a pesar de que no sea del todo exacto con las habladuría que me gasto con ellas por la noche).

En primer lugar el Ostadar fue mi primera recomendación. Fui a pedir una nueva copa de Barceló Cola, teniendo sumo cuidado de que no me pasara un pelo con la cantidad. (Hay que beber con moderacion, en mucha cantidad pero con cuidado de no echar la papilla en los pantalones que te regaló tu abuela por cumpleaños). Tenía intención de conocer a la camarera, por haber coincidio con ella por el messenger por causas que no vienen a cuento. No había ni camarera ni ostias, asi que o no estaba, o me había tomado el pelo. Que mas da, estaba todo el bar lleno de chicas preciosas. Un grupete andaba observando nuestros incontables encantos, y a pesar de las supuestas sonrisas mutuas que podia haber habido (siempre con la duda porque el pedo ya empezaba a ser algo preocupante) no hubo acercamiento mutuo, aunque sí espiritual.

Segunda parada, Mendaur. Primera visita al baño. Entré a un grupillo de chicas pero no recuerdo ni leches de lo que les dije. Sé que me hablaron pero no recordaría sus caras ni aunque las viera en los frascos de champú Loreal de esos que huelen a fresa y mandarina. Fuimos a la barra a pedir unos chupitos, momento en el que me crucé con una preciosidad compañera de la universidad a la que sólo conocía de vista, y qué mejor ocasión que esta con 3 copazos y un chupito para perder la virginidad (digo, la vergüenza). El chico tímido con ojos azules y mirada angelical alzo las manos, subio a los cielos y le dijo a esa rubia que me estaba poniendo los ojitos como platos: "Hola, estudias conmigo, como te llamas?". Poca conversación hubo pero queda pendiente para otra vez, no os preocupéis.

Tercera parada, TicTac. Salimos del Mendaur caminando por una de las calles, (aunque no hubiera sido complicado imaginarnos a nosotros mismos sobrevolándolas encima de un burro, una cabra, o un caballito de madera) Sooooooo, que se me va a la olla. En fin, ya serían las 01:00 aprox, cuando nos dirigiamos hacia el Tic Tac y nos cruzamos con un grupo de 3 mujeres guapísimas (con 3 copas no esperéis que fueran feas, ni mucho menos. De notable alto a Sobresaliente). Froyd me dice que habian estado comiendo con ellos en el chino. Sin darme cuenta estaba hablando con ellas, pidiendoles el número de teléfono y diciéndoles que me llamaran luego. Qué ingenuo yo hahaha. Pues nada más lejos de la realidad. A las 3 de la mañana me llamaron para irme de farra con ellas, (bueno, en realidad les llamé yo antes, pero no me cogieron). Es igual lo que importa es que me llamaron, pero nuevamente llegado el momento, ella dijo no. (No directamente pero creo que la muy petarda era la única que tenía novio o marido o lo que fuere). Pero bueno, 3 chicas de bien entradas en la década prodigiosa (que augura una posibilidad de soltería eterna y amargada salvo que quieras ser un aunténtico putero putero. Puteros de corazón o 'love cockers' tengo mis dudas de si vivirían a gusto también) si encima son simpáticas te suman 1 punto al indicador de alegría de la noche.

Flashback, volvamos a la 1 de la mañana:
Una vez en el tic tac, poco que destacar. Un chupito más para la bolsa, y saludar a dos grupos de conocidas (amigas íntimas no tengo, luego el resto son amigüitas, o también denominadas 'conocidas'). Al saludar a uno de esos grupos, a un par de chicas, al final recorde sus nombres, porque hacía meses que las conocía y todos los findes que me las encontraba les preguntaba sus nombre. Esta vez el tito Larry se acordó de sus respectivos nombres.

Cuarta parada, Uraitz. Froyd entro al baño por la puerta izda y yo por hacer el tiempo les empece a contar lo primero que se me ocurrió a dos chicas que había al lado de la barra justo a la entrada. Les dije que mis amigos no querian entrar porque habia mucha gente. Y ahí estaba yo dando el callo, alternando el euskera con el castellano, usando el suspirillo, la mirada angelical y el don de 'hombre bueno' que todos los de mi generación tenemos presente, y sacando las justas sonrisas de sus labios. En definitiva: No tengo ni puta idea de nada de lo que les dije.

Quinta parada, Tas Tas. Los amigos pal TasTas y yo para el callejón detras del Zirika a echar un meo. Y vienen los munipas. Rapidamente acabo y les veo poniendo una multa a otro meón de la calle de al lado. No se si me vieron o no, pero y me fui por patas.
Entré al Tas Tas, y se que les dije algo a dos maravillas de la naturaleza vúlvica que probablemente hablaban inglés tan bien como yo. (Bueno, yo creo que un poco mejor que ellas). Froyd sacó un chupito de Burbon, que ya pensaba yo que iba a ser el paroxismo previo a una decadencia interior mía, tanto espiritual como material, a la que le seguiría la manchita marrón en la camiseta y los zapatos llenos de mugre pintados por mí, cual Leonardo Davinci en sus buenos tiempos golfos alcohólicos. En fin, no eche la pota y mi madre no me colgó con pinzas con la ropa sucia de puro milagro. Todo lo contrario, entró fuerte, con contundencia, pero limpio, manteniendo ese gran nivel alcohólico que faltaba por ver en mi organismo.

Los bares cerraron posteriormente, había intención de ir al Staff, pero la gente se iba apara casa, momento en el que vi esa llamada de las féminas del chino y acabé en el Vitoria Eugenia, todo cansado y con la cola que había me fui para casa, sin mujer ni hijos y nuevamente hubo que recurrir a la chorbagenda

Cinco contra uno, o tal vez no, igual pasó algo...Cosas que se dejan para la interpretación e ilusión de que el lector imagine lo que quiera. La aventura la hacemos todos nosotros, el final cada uno tiene que acabarlo.


Estadisticas de la noche:

Mujeres entradas: 12
Mujeres con las que me lié: 0
Mujeres que seguramente se hubieran querido liar conmigo: 12