Era una de las primeras noches de verano. Teníamos 20ºC de temperatura y una suave brisa que recorría las calles de San Sebastián. Todo apuntaba a que la noche iba a ser memorable. Sin embargo, cada uno habíamos empezado la andadura nocturna por distintos lares: El santo Larry, Paco y Jamtxis habían quedado no sé dónde y yo, ajeno a lo que se avecinaba, iba a cenar con unos antiguos compañeros de inglés, uno de ellos podía ser el de “Virgen a los 40”.
Empezamos bien, 3-4 cañas antes de sentarnos a la mesa y con el estómago vacío. En el restaurante el menú estaba claro, se llamaba “El Menú Estrella”, y traía un digno Añares Crianza del 2004 incluido en el precio que nos puso la decisión más fácil. La única duda que tuvimos con el menú fue la cantidad de vino que nos iban a servir, y el camarero nos aclaró que era media botella por persona. Éramos tres y conseguimos que nos sacara dos botellas con el menú. Es más, nuestro amigo cuarentón no bebió y entre el otro y yo nos pimplamos los dos caldos.
La primera copa cayó en un bar del boulevard con unos abueletes. Iba tan contento que el camarero sirvió dos copas y me bebí la que no era mía, una que encontré en la barra no muy lejos de mi copa recién servida. La copa resultó ser de uno de los viejos que había allí en el bar, al que le llegué a entender “tranquilo, no soy escrupuloso” y se quedó con la media copa que le dejé (no sé qué había pedido, pero estaba riquísimo). Acto seguido, me bebí la mía y pusimos rumbo a lo viejo. Allí, entre callejas, los vi: eran Larry, Paco y Jamtxis. Los estados de ánimo eran los siguientes:
Larry: “qué cocido estoy, vamos para allí que he quedado con unas pavas”
Paco: “aquí estamos una noche más”
Jamtxis: “zzzzzzz”
Después de un rato del encuentro, me despedí de los compañeros de inglés y me dirigí a un conocido bar. Allí nos juntamos. Jamtxis se fue (me lo contó al día siguiente por que ni me di cuenta). Larry aprovechó el momento y entró a matar con una morena que se había quedado sola mientras su amiga iba a por una copa. Paco y yo nos arrejuntamos y nos enteramos de que se llamaba Rosa y poco más porque desaparecieron enseguida. Primer asalto KO.Al rato volví al mismo sitio pensando que seguían allí y, después de decir algo a una de ellas, se da la vuelta y contesta “Yo no soy Rosa”. Chica equivocada y segundo asalto KO.
Era momento de cambio de zona, y nos movimos unos metros dentro del bar. Estábamos haciendo honor al blog, haciendo realidad esa frase de “ella como siempre dijo no”. A pesar de todo, cogimos los “no” con gracia, sin ánimo de venganza… En esta zona del bar vi a una rubia y le entré a ver qué pasaba. Al mismo tiempo, Paco no sé lo pensó y empezó a hablar con una amiga bajita y cabeza con forma de micrófono, mientras Larry se abalanzó sobre la amiga fea, que era la única que quedaba. Parecía que habíamos cogido buenas posiciones, hasta que la rubia abrió la boca y sacó a lucir su voz de... !!!!gangosa!!!! qué desperdicio de cuerpo. Aguantamos un buen rato, hasta que se fueron, y nosotros las seguimos hasta el taxi. Hubo un último intento en la parada del taxi, pero nada, decidimos que ya lo habíamos pasado bastante bien y que era mejor guardar fuerzas para el día siguiente, para la próxima batalla.
PD: Las tías de esta historia no eran de Donosti, para que se cumplan las estadísticas
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